Se subraya que aquella conquista, guiada por "uno de los mayores astros de la historia del fútbol", expandió el nombre del equipo de Belo Horizonte, tradicionalmente opacado por los gigantes de Rio de Janeiro y São Paulo. Ganar la Libertadores en 2013 estableció un precedente de éxito y una vara de medición para las futuras generaciones del club. La mención de este título en el contexto de la final de la Sudamericana 2025 sirve para resaltar la ambición de Mineiro de volver a bordar una insignia de campeón regional en su uniforme. Convertirse en uno de los pocos equipos brasileños en ganar los dos trofeos más importantes de Sudamérica, junto a Internacional y São Paulo, era una de las motivaciones subyacentes, demostrando que el legado de 2013 sigue siendo una fuerza impulsora para el club en su búsqueda constante de la gloria continental.