La final de la Copa Libertadores Femenina tuvo un lamentable epílogo para la jugadora del Deportivo Cali, Kelly Ibargüen. Tras fallar el cobro decisivo en la tanda de penales contra Corinthians, la futbolista denunció públicamente haber recibido amenazas, un hecho que empaña la histórica campaña del equipo y enciende las alarmas sobre la violencia en el fútbol. Kelly Ibargüen, capitana y una de las figuras del conjunto ‘azucarero’, fue la única jugadora que erró su disparo en la definición desde los once pasos, lo que finalmente selló el título para el equipo brasileño. Poco después de la final, al regresar al país, la jugadora expresó la difícil situación que estaba viviendo. En declaraciones al medio Sports Fans, Ibargüen manifestó su dolor por el resultado y reveló la gravedad de los mensajes que estaba recibiendo.
“Ya quieren que yo me vaya, no falta el mal intencionado; me están tirando demasiado, ya he recibido también amenazas, me han dicho que me lesione”, precisó la futbolista.
La denuncia generó una ola de rechazo y preocupación en el fútbol colombiano, siendo la primera vez que una jugadora de la liga femenina expone una situación de esta magnitud. Ibargüen, quien ha sido multicampeona en la liga local y pieza clave en el esquema del Deportivo Cali, admitió sentirse muy afectada por la situación.
“Tengo que vivir un tiempito con eso y pues no pararle bolas a las redes en este momento", agregó, reflejando el impacto emocional de los ataques. Este incidente pone de manifiesto la cara más oscura del fanatismo en el deporte, donde la presión y la agresión digital pueden tener graves consecuencias para la integridad de los atletas.
En resumenKelly Ibargüen, jugadora del Deportivo Cali, denunció haber recibido amenazas después de fallar un penal en la final de la Copa Libertadores Femenina. Este grave suceso ha generado una fuerte condena y pone de relieve la violencia que enfrentan los deportistas por parte de algunos aficionados.