Esta sopa tradicional es un símbolo de unión familiar y comunitaria alrededor del fogón.
Considerado un plato que ha pasado de generación en generación, el sancocho es descrito como “una olla donde caben todos los sabores que hay en el territorio”. Su preparación es un ritual que reúne a familias y amigos, a menudo cocinado en leña para realzar su sabor.
La base de la receta incluye una variedad de carnes como morrillo de res, espinazo de cerdo y pollo, complementada con tubérculos y vegetales como plátano, mazorca, yuca y distintos tipos de papa.
El secreto de su sabor distintivo reside en los aliños, que a menudo se licúan para crear lo que una cocinera llama "el líquido del sabor".
Esta mezcla puede incluir cilantro con raíz, cebolla de rama, cebolla blanca, ajo y azafrán de raíz. Un acompañamiento indispensable es el "picadillito criollo", una salsa fresca de cebolla, cilantro y limón mandarino que cada comensal añade a su gusto. Servido tradicionalmente con arepa, arroz y aguacate, el sancocho no es solo una comida, sino el protagonista de los paseos de olla y las reuniones que se extienden hasta el primer día del año nuevo, consolidándose como la comida perfecta para cerrar las fiestas y recuperarse de los excesos de la noche anterior.













