Según los informes, existe una preferencia psicológica por los platos clásicos en esta fecha, ya que evocan seguridad y continuidad.

Esta inclinación se refleja en las compras en las plazas de mercado, donde se observa una alta demanda de carnes tradicionales como res, cerdo y pollo, ingredientes base para las recetas familiares.

Sin embargo, la celebración contemporánea también está marcada por un creciente interés en la practicidad. Muchas familias buscan soluciones que no impliquen pasar toda la noche en la cocina, optando por "preparaciones sencillas, de cocción rápida o fáciles de montar". Esta tendencia ha popularizado alternativas "rendidoras, festivas y accesibles" que permiten a los anfitriones disfrutar más tiempo con sus seres queridos, equilibrando así el peso de la tradición con las comodidades de la vida moderna. La planificación del menú se convierte en un acto colaborativo que refuerza el "sentido de unión y tradición", demostrando que la esencia de la celebración reside en compartir.