Este año, las celebraciones decembrinas se caracterizan por una mayor expresividad en la decoración, donde los anfitriones buscan imprimir un sello personal que refleje su estilo. Gastronómicamente, la tendencia se inclina hacia la "comida para compartir", con platos servidos al centro de la mesa que fomentan la interacción y un ambiente más relajado y cercano, en contraste con los menús formales de platos individuales. La tecnología también juega un papel importante, no solo para conectar con familiares que están lejos, sino también para facilitar la organización, desde la planificación del menú hasta la creación de ambientes con música y luces controladas digitalmente. Estas nuevas dinámicas no desplazan las costumbres arraigadas, sino que las complementan, permitiendo que cada familia adapte la celebración a sus gustos y necesidades. El objetivo es que el anfitrión pueda disfrutar del encuentro sin el estrés de las formalidades rígidas, priorizando la calidad del tiempo compartido y la creación de nuevos recuerdos en una de las épocas más significativas del año.