Esta iniciativa es un ejemplo de cómo los pequeños negocios pueden reinventarse y prosperar, enviando un mensaje de perseverancia a otros emprendedores. Al mismo tiempo, el centro de Cali sigue siendo un bastión de la cocina popular, donde un recorrido gastronómico revela sabores auténticos y asequibles. Platos como el guarapo de caña recién molido, las empanadas tradicionales, el chontaduro con miel y sal, y la fritanga con chorizo y chunchullo, reafirman la identidad culinaria del Valle del Cauca.

Esta coexistencia de lo ancestral y lo vanguardista define una escena gastronómica rica y dinámica, que honra su pasado mientras experimenta con nuevas formas de expresión.