La propuesta busca reinterpretar platos clásicos como el magret de pato y el ratatouille, adaptándolos al paladar contemporáneo sin perder su esencia. Uno de los pilares del restaurante es la incorporación de ingredientes locales, lo que permite crear un puente entre la cocina internacional y la identidad colombiana, además de promover un enfoque de sostenibilidad al trabajar con proveedores de la región. El ambiente del local complementa la experiencia culinaria, con una decoración que combina elementos modernos y clásicos para evocar un "rincón parisino" en Bogotá, creando un espacio acogedor tanto para ocasiones especiales como para reuniones sociales. La llegada de establecimientos como Chez Migu es un indicador del dinamismo y la sofisticación que está alcanzando el sector restaurador en la ciudad, atrayendo a comensales que buscan experiencias gastronómicas de alto nivel y fortaleciendo el perfil de Bogotá como un punto de encuentro para la diversidad culinaria global.