El buñuelo, preparado a base de harina, queso y huevo, se sumerge en aceite caliente, lo que incrementa significativamente su contenido de grasa y, por ende, su valor calórico.
Según los datos recopilados, un buñuelo mediano puede contener entre 180 y 272 calorías.
Por otro lado, la natilla, elaborada con leche, maicena y azúcar, no pasa por un proceso de fritura, lo que la convierte en una opción menos densa en grasas.
Una porción estándar de natilla aporta entre 116 y 160 calorías. A pesar de que la natilla es menos calórica por porción, los expertos advierten que su consumo suele ser más repetido, lo que puede llevar a una ingesta calórica total elevada. Los nutricionistas señalan que, si bien la balanza se inclina hacia la natilla como la opción más ligera, la clave para disfrutar de las festividades sin afectar la salud es la moderación. Recomiendan equilibrar el consumo de estos platos tradicionales con opciones más saludables como frutas y verduras, además de mantener la actividad física. El debate, más allá de las cifras, forma parte del folclor navideño y sirve como un recordatorio para disfrutar de las tradiciones con conciencia y equilibrio.








