La trama de esta secuela introduce al clan Mangkwan, o “Gente de las Cenizas”, un pueblo Na'vi de cultura volcánica liderado por Varang, interpretada por Oona Chaplin.

Sin embargo, la crítica inicial señala una notable debilidad en el guion.

Una reseña califica la narrativa como “sorprendentemente pobre” y “redundante”, argumentando que repite los temas de colonialismo y familia de las entregas anteriores sin aportar nueva profundidad emocional. Se critica que, a pesar del despliegue técnico, la historia se siente estancada y con diálogos torpes, comparando al personaje de Spider con la figura molesta de Jar Jar Binks. La película se enfrenta así al desafío de justificar su existencia más allá del espectáculo visual, que sigue siendo su principal fortaleza.