Sin embargo, más allá de este aspecto, las reseñas señalan debilidades significativas.

El guion es criticado por tener agujeros notorios y conveniencias argumentales que rompen la inmersión.

El tercer acto se considera desproporcionado y con una resolución poco satisfactoria.

Además, las escenas de terror son calificadas como predecibles, abusando de 'jumpscares' obvios.

La clasificación PG-13 limita el contenido explícito, lo que podría decepcionar a quienes buscan una experiencia de horror más madura. En conclusión, la crítica la considera una secuela decepcionante e inferior a la primera, recomendándola principalmente a los fanáticos más acérrimos de la franquicia.