Sin embargo, el lanzamiento está marcado por las intensas críticas que ha recibido el estudio J.C.
Staff por la calidad de la animación, lo que ha provocado un acalorado debate en línea. Desde su estreno, la temporada ha sido calificada por parte de la comunidad como “horrible” o la “peor temporada”, principalmente por una animación que, según los críticos, no está a la altura de las entregas anteriores. La controversia escaló al punto que los creativos detrás de la serie han respondido públicamente. El director tomó la decisión de abandonar las redes sociales para evitar el acoso, mientras que Takashi Hashimoto, uno de los animadores principales, defendió el trabajo del equipo. En un mensaje contundente, Hashimoto afirmó que las críticas más duras provienen del extranjero, “sobre todo de quienes lo ven ilegalmente”, y que esta negatividad afecta la motivación del personal. “Nadie aquí intenta hacer algo de mala calidad”, expresó, añadiendo que el acoso constante provoca que más miembros del equipo desaparezcan de los proyectos. Este contexto de tensión rodea el debut del doblaje latino, que representa una oportunidad para que una nueva audiencia en Latinoamérica forme su propia opinión sobre la serie. El lanzamiento pone de manifiesto el creciente abismo entre las expectativas de los fanáticos y las realidades de la producción de anime, así como el impacto tóxico que puede tener el debate en línea sobre los creadores.













