Ambientada en 1962, la serie se centra en la familia Hanlon, recién llegada a un pueblo marcado por el racismo y los secretos.
A diferencia de adaptaciones anteriores, esta precuela presenta a un Pennywise (interpretado nuevamente por Bill Skarsgård) mucho más despiadado y físicamente violento, acercándose al sadismo de figuras del terror moderno como Art the Clown de ‘Terrifier’.
La crítica ha destacado que las escenas de horror son “extraordinarias” y “brutales”, logrando convertir escenarios cotidianos en pesadillas. Uno de los aspectos más ambiciosos de la serie es su conexión con el universo extendido de Stephen King. La trama introduce a Dick Hallorann, personaje clave de ‘El Resplandor’, y explora conceptos relacionados con la energía psíquica conocida como el “resplandor”, sugiriendo que la fuerza que alimenta a Pennywise está vinculada a este fenómeno. A pesar de sus fortalezas en el terror, algunas reseñas señalan que la estructura narrativa puede sentirse estirada y que el subtexto social de la novela original (trauma generacional, represión) es menos profundo. No obstante, la serie es fiel al espíritu de King al mostrar que el verdadero horror a menudo nace del silencio y la complicidad humana, no solo de lo sobrenatural.













