El impacto de la película también se ha medido en el plano emocional, como lo reflejó su protagonista, Ariana Grande, quien interpreta a Glinda. En una carta abierta a sus seguidores, describió su participación en el proyecto como “el mayor regalo de mi vida”, destacando las lecciones de amor, aceptación y perdón que encarna la historia de Oz. Esta conexión personal de los actores con el material ha resonado con el público, contribuyendo al fervor que rodea el lanzamiento. La conclusión de la saga ha dominado la conversación cultural y la taquilla, cerrando un capítulo importante para el cine musical y demostrando que las grandes apuestas, incluso las que implican dividir una obra querida, pueden generar resultados extraordinarios cuando se ejecutan con la escala y el marketing adecuados.