La producción, distribuida por Disney, muestra la tensión con su sello discográfico, que no comprendía el giro hacia un sonido crudo y minimalista, y el papel fundamental de su mánager, Jon Landau (interpretado por Jeremy Strong), quien defendió la integridad artística del proyecto. La narrativa utiliza flashbacks en blanco y negro para explorar la conflictiva relación de Bruce con su padre, interpretado por Stephen Graham, presentando estos lazos familiares como una especialidad del director Scott Cooper. La actuación de Jeremy Allen White es elogiada por capturar la esencia de un hombre perdido en su propio aislamiento, sin intentar una simple imitación, sino profundizando en la vulnerabilidad y la crisis existencial del músico antes de convertirse en un fenómeno global.