Las áreas intervenidas se localizan en el municipio de Soacha y en las localidades bogotanas de Bosa y Engativá, zonas históricamente afectadas por la degradación ambiental. La estrategia se centra en la restauración de Áreas Multifuncionales que permiten al río recuperar sus zonas de inundación natural. Entre las acciones más destacadas se encuentra la siembra de más de 68.000 árboles de especies nativas como robles, cedros y sangregados, lo que fortalece la cobertura vegetal y fomenta la biodiversidad.

Además, se han creado seis espejos de agua y se construyó un biofiltro natural, una infraestructura verde que ayuda a depurar el agua mediante procesos biológicos.

El proyecto también incluye la incorporación de más de 55.000 metros cuadrados de plantas acuáticas, cuyas raíces promueven la proliferación de microorganismos que descomponen la materia orgánica y reducen los contaminantes. Esta iniciativa no solo busca rehabilitar un ecosistema vital para la región, sino que también fortalece la resiliencia ambiental de la cuenca, sentando un precedente positivo en la gestión de recursos hídricos en el país.