El operativo se desencadenó cuando vecinos del sector reportaron ruidos y movimientos inusuales dentro del establecimiento comercial.
Al llegar al lugar, los uniformados sorprendieron a siete hombres y una mujer mientras cargaban los productos robados en dos vehículos tipo chana, listos para la huida. La investigación posterior reveló la meticulosa planificación del delito: los delincuentes habían perforado las paredes del supermercado para poder ingresar sin ser detectados.
Durante el procedimiento, la Policía incautó un arma de fuego y, de manera notable, un inhibidor de señal con 16 antenas. Este dispositivo, de uso sofisticado, estaba siendo empleado para bloquear las comunicaciones y las alarmas, con el fin de evitar una respuesta de las autoridades. La captura de esta banda y la recuperación de la mercancía no solo representan un golpe a la delincuencia organizada en el sur de la ciudad, sino que también se erigen como un claro ejemplo del poder de la colaboración entre la ciudadanía y la fuerza pública. La Secretaría de Seguridad destacó que la denuncia fue el pilar del éxito de esta operación.













