La tragedia ocurrió cuando una avalancha se llevó un carro con cinco ocupantes, de los cuales solo una persona sobrevivió.

Ana Lucía, de 45 años y coordinadora en el ICBF, viajaba con sus padres, quienes también fallecieron.

El hallazgo de los restos se produjo cerca de Boquerón, y según Miguel Villota, hermano de la víctima, fue la propia familia quien los encontró durante una búsqueda personal, contradiciendo la versión oficial del gobernador Jorge Emilio Rey, que atribuía el descubrimiento a los bomberos. La identificación preliminar fue posible gracias a que la mandíbula conservaba los brackets que usaba Ana Lucía. La familia expresó su descontento por la falta de apoyo institucional, afirmando que las operaciones de búsqueda oficiales se suspendieron prematuramente.

“Mi hermanita estaba solo en huesos… Aun así, estamos de algún modo tranquilos, porque al menos encontramos parte de ella”, declaró Miguel Villota a los medios.

Este desenlace, aunque sombrío, pone fin a la incertidumbre y permite a la familia iniciar el duelo, evidenciando su resiliencia y amor en medio del dolor.