Un hogar sustituto es una familia que, de manera voluntaria, acoge temporalmente a menores mientras se define su situación jurídica o se restablecen sus derechos.
Sin embargo, entidades como Cerfami, uno de los operadores del ICBF en el departamento, advierten una disminución superior al 50% en la apertura de nuevos hogares.
Luisa Fernanda Guzmán Álvarez, trabajadora social de Cerfami, explicó que “cada vez hay menos familias interesadas o que cumplan con los requisitos necesarios, tanto a nivel económico como habitacional, familiar y emocional”.
Aunque la normativa no ha cambiado, exige condiciones mínimas para garantizar entornos seguros, como ingresos propios y una habitación adecuada.
Actualmente, Cerfami cuenta con cerca de 160 madres sustitutas activas en Medellín y el área metropolitana, una cifra que varía constantemente y que resulta insuficiente para la demanda. La dificultad para vincular nuevas familias afecta la capacidad de respuesta y la estabilidad de los procesos de cuidado, salud y educación de los menores. Desde el operador se insiste en que la protección de la niñez es una responsabilidad compartida entre el Estado y la sociedad, por lo que se reitera el llamado a la solidaridad para que más familias se informen y consideren la posibilidad de convertirse en un refugio temporal para quienes más lo necesitan.












