Entre las acciones más destacadas se encuentra la siembra de más de 68.000 árboles de especies nativas como robles y cedros, que no solo fortalecen la cobertura vegetal sino que también fomentan la biodiversidad. Además, el proyecto incluye la creación de seis espejos de agua y la construcción de un biofiltro natural, una infraestructura verde diseñada para mejorar la calidad del agua mediante procesos de depuración biológica. Se han incorporado también más de 55.000 metros cuadrados de plantas acuáticas, cuyas raíces ayudan a descomponer materia orgánica y reducir contaminantes.

Estas acciones no solo buscan descontaminar el río, sino también reconectarlo con sus zonas inundables naturales, fortaleciendo la resiliencia ambiental de la cuenca y mejorando la relación entre el río y las comunidades aledañas. Alfred Ballesteros Alarcón, director de la CAR, reafirmó el objetivo de seguir avanzando en la descontaminación, consolidando estas hectáreas para la restauración ecológica.