Este hito representa una victoria para las organizaciones de bienestar animal y para una ciudadanía que demandaba una alternativa más ética y moderna.

Sin embargo, la medida no ha estado exenta de tensiones, ya que un grupo de cocheros tradicionales ha manifestado su descontento y amenaza con protestas. A pesar de ello, la administración local avanza con una iniciativa que no solo protege a los caballos, sino que también ofrece una experiencia turística silenciosa, limpia y alineada con las tendencias globales de sostenibilidad.