Durante las primeras tres horas de operación, más de 500 personas hicieron fila para experimentar los recorridos gratuitos en los nuevos vehículos, demostrando una amplia aceptación social.
El alcalde Dumek Turbay Paz lideró el acto simbólico que dio inicio a la operación, destacando el proyecto como un avance hacia un turismo más sostenible y libre de crueldad animal.
La administración ha socializado la transición con los cocheros que aceptaron participar, discutiendo aspectos como horarios, rutas y garantías laborales. Sin embargo, la implementación no ha estado exenta de conflictos. Un sector de los cocheros, agrupado en la Asociación Cartagenera de Cocheros (Asocarcoch), ha manifestado su rotundo rechazo, argumentando que la transición afecta su patrimonio y sustento. Según Yesid Soto, presidente de la asociación, el plan les despoja de la propiedad de sus coches para convertirlos en administradores de vehículos pertenecientes a la Alcaldía, lo que consideran una amenaza a su independencia económica. Como respuesta, han anunciado una marcha y una huelga de hambre indefinida a partir del 29 de diciembre.
El alcalde, por su parte, ha denunciado presuntas amenazas contra funcionarios involucrados en el proyecto.
Este cambio representa un complejo equilibrio entre el bienestar animal, la modernización turística y la necesaria transición laboral de un gremio tradicional.








