El alcalde Dumek Turbay Paz lideró la iniciativa, afirmando que "bajo ninguna circunstancia permitiremos ninguna forma de maltrato animal" y que la medida marca "un antes y un después en la historia de la ciudad".

El proyecto no solo busca el bienestar de los caballos, sino también dignificar el oficio de los cocheros, quienes serán los conductores de los nuevos vehículos. Sin embargo, la transición no ha estado exenta de conflictos. Un sector de la Asociación Cartagenera de Cocheros (Asocarcoch) ha anunciado marchas y huelgas de hambre, argumentando que no fueron tenidos en cuenta y que los nuevos coches no serán de su propiedad, sino de la Alcaldía, lo que podría precarizar su situación a futuro. A pesar de esta oposición, el Distrito ha socializado el proyecto con otros cocheros que sí aceptaron la iniciativa, resolviendo dudas sobre rutas y horarios.