La iniciativa buscó llevar un mensaje de alegría y celebrar la Navidad con poblaciones ancestrales, incluyendo la familia Mucutuy.

Esta iniciativa es una poderosa historia de alcance y buena voluntad que trasciende los deberes típicos de las fuerzas armadas. El "maratónico traslado" a áreas remotas como Araracuara destaca el significativo esfuerzo logístico que implica llegar a algunas de las comunidades más aisladas de Colombia. Al llevar juegos, música y regalos, el Ministerio de Defensa se involucró en una forma de "acción integral" que busca construir confianza y fortalecer la presencia del Estado en regiones históricamente marcadas por el abandono y el conflicto. La mención específica de la celebración con la familia Mucutuy —los niños que sobrevivieron en la selva— añade un elemento conmovedor y de resonancia nacional a la historia, conectando este acto de caridad navideña con un célebre relato de resiliencia. Este evento es más que un simple ejercicio de entrega de regalos; es un gesto simbólico de inclusión y reconocimiento para las comunidades ancestrales. Muestra un rol más suave y centrado en lo humano para las fuerzas armadas, fomentando relaciones positivas y demostrando que las instituciones estatales pueden ser una fuente de alegría y apoyo, no solo de operaciones de seguridad, en territorios lejanos.