La acción de David no fue solo un acto de supervivencia, sino un esfuerzo desesperado por salvar a sus amigos. Su relato, junto con el de otros sobrevivientes, ha puesto de manifiesto las dificultades para contactar a los servicios de emergencia en zonas rurales, un factor crítico que pudo haber influido en la atención inicial a las víctimas. La historia de David Rúa es un testimonio de coraje y resiliencia en las circunstancias más extremas, un rayo de luz en una de las tragedias viales más dolorosas para la región y el país. Su entereza para escalar la montaña y no rendirse en la búsqueda de auxilio lo convierte en un símbolo de esperanza y fortaleza para su comunidad.