Al ser alertado por los gritos de otros ciudadanos, no dudó en actuar.

Corrió hacia el puente peatonal que conecta la terminal con la Autopista Sur y encontró a la mujer en un estado de alta alteración emocional, ubicada en la parte externa de la estructura. Con cautela y exponiendo su propia integridad, el policía se acercó, logró establecer un contacto inicial y, en un movimiento certero, la sujetó para llevarla a una zona segura.

Otros transeúntes se sumaron de inmediato para ayudar a estabilizar la situación hasta la llegada de refuerzos institucionales. Posteriormente, la mujer fue trasladada para recibir atención especializada, evidenciando la importancia de una respuesta integral a las crisis de salud mental. Este acto heroico, realizado por un funcionario en su tiempo de descanso, subraya que la vocación de servicio trasciende el uniforme y el horario. Además, pone de relieve la creciente necesidad de una mayor conciencia social y herramientas comunitarias para abordar las emergencias de salud mental, un problema de salud pública que requiere la atención y solidaridad de todos los actores de la sociedad. La intervención del agente no solo salvó una vida, sino que también se convirtió en un poderoso recordatorio del valor de la empatía y la acción ciudadana en momentos críticos.