El hermano menor, quien permanecía dentro del automóvil, también sobrevivió y fue trasladado a un centro asistencial en condición estable.

La escena posterior fue desgarradora, con testigos relatando el clamor del niño sobreviviente que gritaba “Saquen a mis papás”.

La comunidad local reaccionó de inmediato, protegiendo y acompañando a Julio hasta la llegada de las autoridades, un gesto de humanidad en medio del caos. La familia, reconocida en el corregimiento de Córdoba por tener un establecimiento comercial, había grabado un video momentos antes, donde la madre se despedía jovialmente de su hijo sin saber que sería la última vez. Este caso ha reabierto el debate sobre la seguridad vial en corredores de alto tráfico y ha destacado la importancia de la respuesta comunitaria en momentos de crisis.