Al nombrar a cada uno de los estudiantes fallecidos, los asistentes respondían al unísono "hasta siempre" entre lágrimas, mientras encendían velas en su memoria.

La Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Bello declararon tres días de duelo, ordenando que las banderas en edificios públicos se izaran a media asta. Estos actos de duelo colectivo no solo sirvieron para honrar la memoria de las víctimas, sino también para ofrecer un espacio de consuelo y apoyo mutuo a las familias y a toda una comunidad golpeada por la tragedia, demostrando un fuerte espíritu de unidad en medio de la adversidad.