Con cautela y exponiendo su propia integridad, el agente se acercó para entablar contacto y, en un movimiento decisivo, logró sujetarla y llevarla nuevamente a una zona segura.

La intervención fue apoyada por otras personas que se encontraban en el lugar, quienes ayudaron a estabilizar la situación mientras llegaba el respaldo institucional. Posteriormente, la mujer fue trasladada por personal uniformado para recibir atención especializada por parte de las entidades distritales competentes. Este acto de heroísmo anónimo subraya el compromiso de los miembros de la fuerza pública con la protección de la vida, incluso en sus momentos de descanso, y pone de manifiesto la importancia de la reacción ciudadana y la solidaridad comunitaria en situaciones críticas.