Yo me arrodillo y le digo al Padre Celestial: ‘Devuélvamela, Padre’”, contó a los medios.
La desesperación de la familia se transformó en una inmensa alegría poco después, cuando Ximena logró comunicarse y desmentir la información. La joven se encuentra estable, aunque con múltiples laceraciones, tres fracturas y heridas en la cabeza y la espalda, recuperándose en el hospital de San Vicente de Remedios. El abuelo atribuyó la supervivencia de su nieta a una intervención divina, una respuesta a sus plegarias en el momento de mayor angustia.
“Señor, me la devolviste, me escuchaste.
Lo digo para personas que de pronto no creen, pero Dios existe”, expresó conmovido. La historia de Ximena se convirtió en un símbolo de esperanza para una comunidad devastada por la pérdida de 17 vidas, en su mayoría jóvenes estudiantes que celebraban su graduación. Su caso fue uno de los momentos más emotivos que rodearon la tragedia, demostrando que incluso en las circunstancias más oscuras, pueden surgir noticias que reafirman la fe y la resiliencia.








