Este reconocimiento, considerado el 'Nobel de la Educación', destaca sus innovadoras contribuciones al desarrollo pedagógico en el país. La nominación de estos dos docentes pone en el escenario mundial el trabajo silencioso pero transformador que se realiza en las aulas de Colombia. Joshue Castellanos, uno de los finalistas, ha sido reconocido por su labor enfocada en llevar oportunidades de estudio a jóvenes de regiones apartadas del país. Su enfoque subraya una de las misiones más cruciales de la educación: cerrar brechas y garantizar el acceso al conocimiento sin importar las barreras geográficas o sociales.
En sus propias palabras, Castellanos afirma que "el país debe llevar educación a los más necesitados", una filosofía que ha guiado su práctica docente y que ahora es reconocida a nivel internacional.
Aunque los artículos no detallan la labor específica de Jairo Rafael Castro, su inclusión en esta selecta lista confirma la alta calidad e impacto de su trabajo. La competencia por el galardón, que se entregará en febrero de 2026, es un hito no solo para los educadores sino para todo el sistema educativo colombiano. Este tipo de reconocimientos visibiliza las buenas prácticas, inspira a otros docentes y refuerza la idea de que la educación es la herramienta más poderosa para la transformación social, una labor que a menudo se realiza con recursos limitados pero con una inmensa vocación y creatividad.







