La historia de Juan Martín Arturo Torres es un testimonio de resiliencia frente a una tragedia devastadora. El pasado 8 de noviembre, él y su familia fueron arrollados en el sur de Bogotá; su hermana de 15 años, Karol Stepanía, falleció a causa de las heridas, mientras que él quedó en estado de coma y con pronóstico reservado. Después de más de un mes de angustia, y pese a que los médicos habían anticipado a la familia que no había mucho más por hacer, el niño despertó. Su madre, Derly Milena Torres, relató el emotivo momento en que un doctor le confirmó la noticia: "Mamá, no sé qué pasó, yo te había dado otro dictamen, pero Juan está aquí".

A lo que ella respondió: "Doctor, fue mi fe". La historia ha cobrado una dimensión aún más conmovedora con los relatos del propio niño, quien, según su madre, ha contado que vio a su hermana fallecida en el cielo y que ella le dijo que él "tenía que volver". Este suceso, calificado como un milagro por la familia y que ha llevado a las lágrimas incluso a presentadores de noticias en vivo, representa un punto de inflexión para una familia marcada por el dolor. Aunque la madre asegura no juzgar al responsable, quien se encuentra detenido, su enfoque está en la sanación y en el largo proceso de rehabilitación que ahora enfrenta Juan Martín para recuperar la movilidad de sus huesos y articulaciones. La comunidad sigue de cerca esta historia que mezcla el profundo dolor de una pérdida con la inmensa alegría de una segunda oportunidad.