Según las autoridades, este grupo era responsable de orquestar al menos 16 actos vandálicos en Bogotá.

La investigación fue exhaustiva, incluyendo el análisis de más de cuatro mil horas de video, la interceptación de 50 líneas telefónicas y la crucial participación de un agente encubierto que recolectó material probatorio. El modus operandi de la organización consistía en infiltrarse en universidades públicas, donde se preparaban para los ataques. Utilizando overoles, máscaras y capuchas para ocultar su identidad, elaboraban artefactos explosivos como 'papas bomba' y cócteles molotov, que luego usaban para atacar a la fuerza pública y la infraestructura de Transmilenio.

Entre los capturados se encuentra su cabecilla, alias ‘Salvatore’, quien presuntamente convocaba los actos y estaría vinculado a la incineración de buses del SITP y daños a estaciones. Se le imputan ocho delitos y un juez dictó medida de aseguramiento en centro carcelario para los detenidos.

Esta operación es presentada como un resultado importante para la seguridad ciudadana, al neutralizar una estructura que generaba violencia y destrucción bajo la fachada de la protesta.