La diligencia de allanamiento reveló una situación alarmante.

Los animales vivían en un entorno de hacinamiento, amoníaco, hambre y miedo. Muchos de ellos presentaban signos evidentes de desnutrición, bajo peso, deterioro en el pelaje, presencia de parásitos y dificultades de movilidad. Las condiciones de los albergues eran completamente inadecuadas, vulnerando su bienestar físico y emocional. Este caso, que podría catalogarse como un síndrome de Noé o acumulación compulsiva de animales, pone de manifiesto una problemática social compleja que afecta tanto a los animales como a las personas involucradas.

Tras el rescate, todos los perros y gatos fueron trasladados al Centro de Bienestar Animal La Perla, donde recibirán la atención médica veterinaria, nutricional y el proceso de rehabilitación necesario para su recuperación. La acción coordinada de las autoridades demuestra un avance en la lucha contra el maltrato animal en la ciudad y la aplicación de la ley que penaliza estas conductas. La Personería Distrital había emitido previamente una alerta institucional sobre el creciente fenómeno de acumulación de animales, lo que subraya la importancia de este tipo de intervenciones para proteger a los seres más vulnerables.