El exitoso operativo fue ejecutado por el Gaula de la Policía y las Fuerzas Militares en una zona rural del departamento del Cauca. Los dos jóvenes habían sido secuestrados el 18 de noviembre, y sus captores exigían una suma inicial de más de 4.000 millones de pesos, que luego ascendió a 7.000 millones. La liberación se logró sin efectuar ningún pago, gracias a un meticuloso trabajo de inteligencia que incluyó la interceptación de comunicaciones y reconocimientos aéreos.
El director del Gaula, coronel Édgar Correa, reveló que los delincuentes perfilaron a sus víctimas a través de las redes sociales para determinar su presunta capacidad económica.
Durante el cautiverio, Ayala fue interrogado constantemente sobre sus propiedades y negocios.
“Anoche hablábamos con Miguel y nos contaba eso, que le preguntaban mucho por los bienes”, relató el coronel Correa.
El operativo de rescate no estuvo exento de riesgos; se produjo un intercambio de disparos con los secuestradores, y aunque uno de ellos logró escapar, las autoridades continúan la búsqueda. La banda responsable, aún sin una denominación oficial, ha sido vinculada con el robo de vehículos de alta gama en la región, que presuntamente son entregados a grupos disidentes. Este caso resalta tanto la vulnerabilidad de las personas expuestas en redes sociales como la capacidad de las fuerzas de seguridad colombianas para ejecutar operaciones complejas de rescate, reafirmando la estrategia de no ceder a las presiones económicas de los grupos criminales.








