Durante nueve meses, su paradero fue desconocido, sumiendo a su familia en una profunda incertidumbre.
La vida de Salazar Zabaleta durante este tiempo transcurrió entre “cambuches y casas improvisadas en la selva”, según describen los informes.
La operación de rescate fue ejecutada por unidades especializadas del Gaula, que lograron ubicarla y liberarla, poniendo fin a su larga odisea. Tras su liberación, la ex personera pudo finalmente reunirse con su familia en el municipio de Aguachica, Cesar. Este exitoso operativo no solo representa el fin del sufrimiento para la víctima y sus seres queridos, sino que también constituye un importante logro para las fuerzas de seguridad en la lucha contra el secuestro, un delito que sigue afectando a diversas regiones del país. El rescate demuestra la capacidad de las autoridades para llevar a cabo misiones complejas en territorios de difícil acceso y controlados por grupos ilegales, devolviendo la libertad a una ciudadana y reafirmando el compromiso del Estado en la protección de la vida.








