“Yo me agarré de un palo, una madera, de algo, e hice mucha fuerza hasta que llegué a un árbol y me subí”, relató la sobreviviente. Aferrada a la vida, gritó pidiendo auxilio hasta que fue escuchada por personas que la socorrieron y la trasladaron a un centro asistencial. Sara Gabriela es la única sobreviviente de los cuatro ocupantes del vehículo, que era conducido por su padre, Segundo Villota.
Aunque ella se recupera de sus heridas, su madre, Teresa Escandón, continúa desaparecida.
Con la voz entrecortada, la joven hizo un emotivo llamado a las autoridades para que no cesen los esfuerzos de búsqueda. “Es la esperanza que tenemos de volverla a encontrar y es la única que nos falta.
Yo quiero tener de vuelta a mi mamá, por favor”, manifestó, mostrando una entereza admirable a pesar del dolor y la incertidumbre. Su historia inspira y conmueve, recordándole al país la fragilidad humana ante la naturaleza, pero también la increíble capacidad de luchar por la vida.







