Regiones como San Andrés, Bogotá, Antioquia, Cundinamarca y Risaralda lideran con tasas de vinculación femenina superiores al 60%.

Además, el informe subraya el progreso en la inclusión de grupos vulnerables: el 45% de las mujeres víctimas del conflicto armado y el 38% de las egresadas con discapacidad que completaron su formación hoy tienen un empleo formal. Según Ingrith Carolyna León, analista del Observatorio Laboral y Ocupacional, este indicador "ratifica el impacto de la formación profesional integral en la reducción de brechas de género". Aunque las ocupaciones más frecuentes siguen siendo en áreas tradicionales, se evidencia una diversificación hacia roles técnicos y profesionales, consolidando un perfil ocupacional más competitivo y demostrando que la formación es una herramienta clave para la movilidad social y la autonomía económica de las mujeres en el país.