La secta Lev Tahor ha enfrentado graves acusaciones en otros países, incluyendo secuestro y explotación sexual infantil, y varios de sus líderes han sido condenados.

Tras el rescate, todos los menores fueron trasladados a Medellín y puestos bajo la protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para garantizar sus derechos. La directora de Migración Colombia, Gloria Esperanza Arriero, afirmó: "La prioridad absoluta es garantizar la protección de los menores de edad.

Por eso actuamos desde un enfoque preventivo, de manera coordinada".

El caso evidencia la capacidad de respuesta de las autoridades colombianas ante alertas transnacionales y su compromiso con la salvaguarda de la infancia.