Según las autoridades, los animales eran presuntamente torturados para obtener el veneno, que luego era procesado y moldeado en tablillas conocidas como “kambo”. Este producto era promocionado sin ningún respaldo científico como una “alternativa sanadora” y se comercializaba en las principales capitales del país, así como en otros países de América y Europa.
La Dirección de Carabineros y Protección Ambiental alertó sobre el grave riesgo para la salud pública, ya que se investiga la muerte de varias personas que habrían fallecido tras usar la sustancia en rituales clandestinos.
Los capturados enfrentan cargos por aprovechamiento ilícito de recursos naturales, enriquecimiento ilícito y concierto para delinquir.
Este operativo pone de manifiesto la rentabilidad del tráfico de especies en Colombia y la crueldad asociada a estas prácticas ilegales.








