Pertenecientes a la Brigada 18 del Ejército Nacional, los uniformados fueron retenidos por el Frente de Guerra Oriental del ELN, que admitió la autoría del plagio días después.

Tras una semana en cautiverio, la mediación de los organismos humanitarios fue clave para lograr su liberación. La entrega se formalizó el 17 de noviembre, y los militares fueron encontrados en buenas condiciones de salud. En un comunicado audiovisual durante la liberación, el grupo armado declaró: “Los entregamos sanos y salvos.

El ELN siempre estuvo al tanto de sus preocupaciones por sus seres queridos que hoy regresan a su lado”. Este evento se produce en un contexto de alta tensión en Arauca, un departamento fronterizo con Venezuela donde el ELN y disidencias de las Farc mantienen una fuerte confrontación por el control territorial, lo que resalta aún más la importancia de este tipo de gestos para un posible desescalamiento del conflicto.