La Alcaldía de Bogotá entregó el nuevo puente curvo de la Avenida 68 con Calle 26, una obra clave para el sistema TransMilenio que promete mejorar significativamente la conectividad en el occidente de la capital. Esta infraestructura no solo optimiza los tiempos de viaje, sino que también incorpora innovaciones en diseño y sostenibilidad urbana, marcando un hito en la transformación vial de la ciudad. El puente, parte del grupo 5 de la troncal de TransMilenio por la Avenida 68, fue inaugurado por el alcalde Carlos Fernando Galán, quien afirmó que con esta obra “Bogotá puede empezar a ver la luz al final del túnel”. La estructura, de 570 metros de longitud y con una inversión superior a 45 mil millones de pesos, cuenta con dos carriles exclusivos para buses articulados y biarticulados. Su puesta en marcha beneficia a más de 85.000 personas, con una reducción de hasta el 34 % en los tiempos de viaje. Inmediatamente entraron en operación dos nuevas rutas, la M85 y P85, que conectan puntos estratégicos como el Museo Nacional y la Avenida de las Américas.
Más allá de su funcionalidad, el puente fue galardonado en los premios ICCA-ACESCO 2025 por su excelencia técnica.
Además, el IDU implementó un piloto de jardinería urbana con “columnas verdes” y murales pintados por artistas urbanos, promoviendo la biodiversidad y la apropiación ciudadana del espacio. Este avance forma parte de un proyecto mayor, ya que la troncal de la Avenida 68, con 17,07 kilómetros, alcanza un 71,7 % de avance general.
En resumenLa inauguración del nuevo puente curvo en la Avenida 68 con Calle 26 es un avance significativo para la movilidad de Bogotá, mejorando la operación de TransMilenio y reduciendo los tiempos de desplazamiento. El proyecto, galardonado por su diseño, destaca también por su integración de arte urbano y sostenibilidad, simbolizando un paso hacia una infraestructura más humana y eficiente para la capital.