La Gobernación de Antioquia retiró su propuesta de eliminar las estampillas que financian al Politécnico Jaime Isaza Cadavid y a la IU Digital. Esta decisión representa una victoria significativa para el movimiento estudiantil que se movilizó en defensa de la educación superior pública. Durante semanas, la comunidad universitaria de Antioquia vivió en un estado de incertidumbre ante el Proyecto de Ordenanza que buscaba derogar las estampillas pro-universidades, una fuente de financiación clave para el Politécnico Jaime Isaza Cadavid y la IU Digital. La propuesta, impulsada por el gobernador Andrés Julián Rendón, planteaba reemplazar este ingreso con una base presupuestal fija a partir de 2026, argumentando que esto brindaría “certeza y estabilidad a las finanzas de las instituciones” y permitiría ampliar la cobertura en las subregiones. El gobernador enmarcó su iniciativa como una transformación basada en “hechos y no con ideología barata socialista”.
Sin embargo, esta visión fue ampliamente rechazada por estudiantes y analistas, quienes la calificaron como un “salto al vacío” y una amenaza a la autonomía universitaria. El crítico Alejandro Toro señaló que la propuesta era “un insulto a la inteligencia decir que una universidad puede fortalecerse quitándole recursos”, y la interpretó como una “trampa para someter a las universidades a la voluntad del Ejecutivo departamental”. El movimiento estudiantil se organizó con marchas y protestas, argumentando que eliminar una fuente de ingresos estable sin una alternativa concreta y garantizada era un paso hacia la precarización y posible privatización.
La presión ejercida fue determinante, llevando al gobernador a anunciar que la estampilla “se conservará tal y como está”.
Esta victoria fue celebrada por diputados y líderes estudiantiles como un logro de la movilización ciudadana y un acto de defensa del derecho a una educación pública sostenible y autónoma.
En resumenTras una intensa movilización estudiantil, el gobernador de Antioquia retiró el proyecto que eliminaba las estampillas de financiación para dos universidades públicas. Aunque la administración defendió su propuesta como una vía para dar estabilidad presupuestal, la comunidad académica la percibió como una amenaza a la autonomía y logró que se mantuviera el modelo de financiación actual.