El compromiso y la visión de un joven líder comunitario, Andrés Lanarriaga, fueron fundamentales para que la vereda de Anganoy fuera reconocida como el corregimiento número 18 de Pasto. Su esfuerzo ha puesto en el mapa a un territorio históricamente olvidado, impulsando proyectos de infraestructura y desarrollo. Andrés Lanarriaga, presidente de la Junta de Acción Comunal de Anganoy, es el rostro de un liderazgo transformador que ha logrado un hito para su comunidad. Durante años, Anganoy fue considerada una vereda geográficamente alejada y dependiente de Mapachico, lo que limitaba su acceso a recursos y su capacidad de autogestión.
Lanarriaga entendió que esta distancia no debía ser una “condena, sino una oportunidad” y luchó incansablemente para que el territorio obtuviera un nuevo estatus administrativo. Gracias a su gestión, Anganoy es hoy un corregimiento, lo que le permite tener una mayor autonomía y visibilidad para impulsar su propio desarrollo.
Su trabajo se ha enfocado especialmente en la mejora de las vías, una necesidad vital para la movilidad de los habitantes y para potenciar el turismo hacia el volcán Galeras, uno de los atractivos naturales de la zona. La historia de Andrés Lanarriaga es un ejemplo de cómo la perseverancia y la construcción de comunidad pueden generar cambios profundos, permitiendo que un territorio comience a escribir una nueva historia de progreso y reconocimiento.
En resumenLa labor de Andrés Lanarriaga en Anganoy demuestra el poder del liderazgo local para superar el olvido institucional. Su éxito al convertir una vereda en un corregimiento no solo es un logro administrativo, sino un símbolo de esperanza y un catalizador para el desarrollo de infraestructura y turismo en esta zona de Pasto.