Durante la transición de la temporada seca a la lluviosa, Cali se convierte en un lienzo natural teñido de rosado, amarillo y blanco gracias a la floración masiva de más de 17.000 guayacanes. Este fenómeno anual no solo embellece el paisaje urbano, sino que también refuerza la identidad de la capital del Valle como una de las ciudades más arborizadas de Colombia. Según el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA), en Cali predominan seis de las 23 especies de guayacanes reconocidas en el país, con más de 10.000 árboles de la variedad rosada y aproximadamente 2.400 de la amarilla. Este espectáculo natural se concentra principalmente en las comunas 2 y 17, siendo esta última la más arborizada de la ciudad. La floración de estos árboles caducifolios, que pierden sus hojas para dar paso a las flores, no es solo un deleite visual, sino también un indicador biológico que anuncia la llegada de las lluvias. Junto a ellos, otras especies como el gualanday, la flor de reina y la lluvia de oro se suman al tapiz de colores. El ingeniero Samir Castillo del DAGMA explica que este evento tiene un impacto directo en el bienestar emocional de los ciudadanos.
“Venimos de días grises y violentos.
La naturaleza nos habla con estos colores”, afirmó, destacando cómo el entorno natural puede generar una pausa visual que ayuda a disminuir el estrés.
Además de su belleza, los guayacanes aportan beneficios ecológicos cruciales, como la mejora de la calidad del aire, la reducción de la temperatura y la atracción de polinizadores. Las autoridades hacen un llamado a la ciudadanía para cuidar y conservar este patrimonio natural, recomendando consultar al DAGMA antes de sembrar cualquier especie para asegurar que sea apropiada para el entorno urbano.
En resumenLa floración anual de miles de guayacanes en Cali ofrece un espectáculo de color que embellece la ciudad y mejora el estado de ánimo de sus habitantes. Este fenómeno natural subraya la rica biodiversidad urbana de la capital vallecaucana y la importancia de conservar su patrimonio arbóreo, que cumple funciones ecológicas vitales y anuncia el ciclo de las lluvias.