Sin embargo, el metal dorado no ha estado exento de fluctuaciones a corto plazo.
En una jornada reciente, la onza troy de oro experimentó una pérdida del 0,66 %, ajustándose a un precio de 4.465 dólares, después de haber cotizado ligeramente por encima de los 4.500 dólares al inicio del día. Esta leve corrección puede interpretarse como una toma de beneficios por parte de algunos operadores tras alcanzar picos recientes. A pesar de estas oscilaciones diarias, la tendencia general refleja la fortaleza del oro como un componente esencial en las carteras de inversión diversificadas. Su capacidad para ascender en el ranking de capitalización de mercado, superando a gigantes tecnológicos y a otros activos financieros, demuestra que su atractivo no ha disminuido en la era digital y que sigue siendo el barómetro preferido para medir el apetito por el riesgo a nivel global.











