Confirmó la operación militar en Venezuela a través de las redes sociales, calificándola de “acción decisiva” y prometiendo una “transición segura y ordenada”, lo que generó preocupación sobre el alcance de la implicación estadounidense. Sus posteriores declaraciones públicas en las que afirmaba que las petroleras estadounidenses desempeñarían un “papel central” en la reactivación del sector energético venezolano impulsaron directamente un repunte de las acciones petroleras estadounidenses. Además, Trump elevó las tensiones regionales al lanzar advertencias directas al presidente colombiano, Gustavo Petro, por su “relación con los carteles de la droga y su apoyo a Venezuela”, llegando a señalar que no descarta acciones militares en Colombia. Esta retórica aumentó significativamente la percepción de riesgo político y reputacional para Colombia, afectando a la confianza de los inversionistas.
Sus comentarios sobre posibles nuevas acciones contra el gobierno post-Maduro en Venezuela también contribuyeron a la incertidumbre, reforzando los activos refugio como el oro.










