La demanda por el metal aumentó significativamente tras la escalada de tensiones entre EE.

UU. y Venezuela, situación que se vio agravada por las declaraciones del presidente Trump sobre posibles nuevas acciones contra el país.

Este repunte se produce después de que el oro acumulara una ganancia cercana al 64 % en 2025, su mayor avance anual desde 1979, impulsado por tensiones geopolíticas, recortes de tasas de la Reserva Federal y fuertes compras de los bancos centrales. La crisis actual refuerza el estatus del metal como un componente crítico en las carteras de inversión durante períodos de inestabilidad internacional.