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Tras la congelación de activos en Bruselas, el comercio de petróleo ruso se ha reubicado casi en su totalidad en Dubái. Allí, las transacciones se realizan en dírhams emiratíes o rupias indias, monedas que operan fuera de la jurisdicción del sistema financiero europeo. Paralelamente, Abu Dabi ha realizado inversiones masivas en infraestructura para el comercio de oro, incluyendo refinerías y bóvedas de alta seguridad, convirtiéndose en el destino principal para el almacenamiento del oro físico que los bancos centrales están repatriando desde Londres.
Un elemento clave de su atractivo es la soberanía financiera que ofrece. Centros como el Mercado Global de Abu Dabi (ADGM) operan bajo un marco legal basado en el 'common law' inglés, pero bajo la soberanía emiratí.
Esto significa que Bruselas o Washington no pueden ordenar embargos directos sin la aprobación de las autoridades locales, proporcionando una capa de protección crucial para los activos rusos, indios y de otras naciones no alineadas.
Esta combinación de infraestructura física y autonomía legal ha posicionado a los EAU como un pilar indispensable en la nueva arquitectura financiera mundial.







