En este nuevo paradigma, tres jurisdicciones se han consolidado como las grandes beneficiarias de la crisis de Euroclear: Singapur, los Emiratos Árabes Unidos y Hong Kong. Estos centros están construyendo activamente una nueva arquitectura financiera donde el derecho de propiedad es sagrado e independiente de la política exterior. A diferencia de Europa, que ha convertido su sistema en un campo de batalla, estas potencias emergentes han aprendido que la neutralidad es un activo financiero extremadamente rentable.
Para el inversor global y los fondos soberanos, la estrategia ganadora ya no consiste en 'comprar y mantener' en jurisdicciones occidentales.
La nueva doctrina es distribuir la custodia de los activos entre estas nuevas potencias neutrales, diversificando no solo por clase de activo, sino también por riesgo jurisdiccional.
Este desplazamiento de capital está redibujando el mapa financiero mundial y acelerando el surgimiento de un sistema multipolar.







