Gigantes como Volkswagen, BMW y Mercedes-Benz dependen masivamente del mercado chino.

Si un tribunal ruso obtiene una sentencia contra Euroclear, podría solicitar a un tribunal chino el embargo de los activos de una fábrica de BMW en Shenyang como forma de cobro. Dada la creciente alineación entre Pekín y Moscú, esta no es una posibilidad remota y podría llevar al colapso de la industria alemana.

El sector bancario, representado por entidades como Santander y BNP Paribas, enfrenta un doble riesgo: por un lado, su exposición directa como accionistas de Euroclear; por otro, una crisis de confianza.

El modelo de negocio de la banca privada europea se basa en la seguridad jurídica. Si los fondos soberanos de Oriente Medio y Asia perciben que sus depósitos pueden ser confiscados por razones políticas, retirarán masivamente su capital hacia jurisdicciones más seguras, provocando una fuga de capitales devastadora para la banca europea.