La disputa por los activos rusos ha transformado a las 50 mayores empresas de la eurozona, agrupadas en el índice Euro Stoxx 50, en 'rehenes corporativos' de la guerra legal entre Bruselas y Moscú. La vulnerabilidad de estas multinacionales no se limita a la pérdida de sus activos directos en Rusia, sino que se extiende a un riesgo de contagio mucho más amplio y peligroso en los mercados de los países BRICS, especialmente China. El sector energético, con empresas como Shell y TotalEnergies, enfrenta la amenaza de la nacionalización de sus activos fijos, como plantas de gas licuado que no pueden ser reubicadas. Sin embargo, el punto más crítico es el 'efecto espejo' que podría afectar a los sectores automotriz y de manufactura.
Gigantes como Volkswagen, BMW y Mercedes-Benz dependen masivamente del mercado chino.
Si un tribunal ruso obtiene una sentencia contra Euroclear, podría solicitar a un tribunal chino el embargo de los activos de una fábrica de BMW en Shenyang como forma de cobro. Dada la creciente alineación entre Pekín y Moscú, esta no es una posibilidad remota y podría llevar al colapso de la industria alemana.
El sector bancario, representado por entidades como Santander y BNP Paribas, enfrenta un doble riesgo: por un lado, su exposición directa como accionistas de Euroclear; por otro, una crisis de confianza.
El modelo de negocio de la banca privada europea se basa en la seguridad jurídica. Si los fondos soberanos de Oriente Medio y Asia perciben que sus depósitos pueden ser confiscados por razones políticas, retirarán masivamente su capital hacia jurisdicciones más seguras, provocando una fuga de capitales devastadora para la banca europea.
En resumenEl principal riesgo para las corporaciones del Euro Stoxx 50 no es la pérdida de inversiones en Rusia, sino el aislamiento financiero y la posibilidad de que sus activos en países BRICS sean confiscados como represalia, creando una incertidumbre que castiga permanentemente su valoración en el mercado.